Estados Unidos anunció una nueva flexibilización de las sanciones contra Venezuela, con el objetivo de facilitar inversiones extranjeras en sectores estratégicos como petróleo, gas natural, petroquímica, minería y electricidad.
Las disposiciones, publicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), permiten que los contratos influyan y concluyan aspectos de la legislación venezolana, como permisos administrativos, regulaciones laborales y normas ambientales. Además, amplían las jurisdicciones habilitadas para resolver disputas comerciales, incorporando tribunales y mecanismos de arbitraje en países como Reino Unido, Francia y Singapur.
La medida busca destrabar negociaciones entre empresas energéticas y PDVSA. Sin embargo, las compañías extranjeras seguirán impedidas de participar en exploración o extracción directa, y el Tesoro estadounidense mantuvo restricciones sobre operaciones vinculadas a personas sancionadas, monedas digitales emitidas por el régimen y transacciones relacionadas con países como Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba.