Estados Unidos anunció una nueva flexibilización de las sanciones contra Venezuela, con el objetivo de facilitar la inversión extranjera en sectores estratégicos como petróleo, gas natural, petroquímica, minería y electricidad.
Esta medida permitirá que los contratos con Venezuela incluyan aspectos de la legislación venezolana y amplía las jurisdicciones para resolver disputas comerciales, incluyendo mecanismos de arbitraje en Reino Unido, Francia y Singapur.