Estados Unidos, a través del secretario de Guerra, advirtió a Cuba sobre la compra de material militar en el extranjero. La advertencia se realizó desde la base de Guantánamo, en la isla caribeña.
Cuba considera que el relato estadounidense busca generar una eventualidad de ataque. La situación humanitaria en la isla es desastrosa, con escasez de luz, agua y alimentos, y se teme una respuesta militar. Se menciona una posible disminución de la presión económica de EE.UU. sobre Venezuela.