El árbitro somalí Omar Artán, elegido por la FIFA para dirigir en el Mundial 2026, fue deportado al llegar a Estados Unidos. Artán, quien había sido distinguido como el mejor árbitro africano de 2025, se encontró con políticas migratorias restrictivas en el aeropuerto estadounidense.
Tras ser revisado con perros y escuadrones antidrogas y antibombas, Artán fue deportado y regresó a Mogadiscio, Somalia. A pesar del incidente, fue recibido como un héroe por una multitud de 70.000 personas, incluyendo al presidente de su país, en un estadio.
La FIFA argumentó que no podía intervenir en las políticas migratorias de cada país, mientras que la situación generó sorpresa e indignación. El caso se asemeja a las dificultades que enfrenta la selección iraní para alojarse en Estados Unidos.