Se plantea la hipótesis de que el caso de Agostina podría estar vinculado a una banda criminal organizada, con posibles conexiones al narcotráfico y la trata de personas. Se mencionan similitudes con otros casos como el de Candela, Ángeles Rawson y Melina Romero, sugiriendo un posible patrón.
Se cuestiona la intervención de la justicia federal y el poder político en estos casos, sugiriendo que podrían estar desviando la atención de los verdaderos responsables. Se enfatiza la necesidad de investigar a fondo las conexiones de los implicados, incluyendo su relación con "Guachitas".