El gobierno de Bolivia cuestionó los informes chilenos sobre la incautación de 108 toneladas de cocaína en cargamentos de madera procedentes de su territorio. El ministro del Gobierno boliviano afirmó que la información preliminar apunta a una mezcla de sustancias, incluyendo cocaína, ketamina y otros compuestos.
Bolivia criticó la falta de intercambio de informes forenses oficiales y señaló que la filtración de datos a medios chilenos se produjo antes de que Bolivia recibiera documentación formal. Se anunció la creación de una comisión internacional de verificación con participación de la Unión Europea, la policía española y la DEA para apoyar las investigaciones.