Se planteó el debate sobre qué hacer con el Fondo Monetario Internacional y el frente externo, señalando que la Argentina está perdiendo soberanía al depender de las elecciones norteamericanas para definir su destino.
Se advirtió que las políticas actuales están diseñadas para un país de 10 millones de personas y que los recursos son finitos. Se criticó la dependencia de los préstamos y la falta de desarrollo interno, a pesar de contar con vastos recursos naturales.