Se establece un paralelismo entre la figura de Manuel Adorni en el actual gobierno de Javier Milei y casos de corrupción de administraciones anteriores, como María Julia Alsogaray durante el menemismo y la causa Banelco en el gobierno de la Alianza. Se cuestiona por qué la figura de Adorni no genera el mismo impacto mediático y judicial que los casos mencionados.
Se recuerda que María Julia Alsogaray fue la única que estuvo presa por enriquecimiento ilícito, mientras que figuras como Flamarique (ministro de Fernando de la Rúa) fueron ascendidas. Se señala que los límites de la corrupción parecen haberse corrido, permitiendo más acciones impunes en la actualidad en comparación con la década menemista.
La discusión se centra en la aparente naturalización de la corrupción y la falta de consecuencias políticas y judiciales significativas para Adorni, a pesar de las denuncias. Se plantea la pregunta de por qué la estructura política, mediática y judicial no reacciona de la misma manera ante las acusaciones de corrupción actuales como lo hizo en el pasado.