Se planteó un escenario hipotético para determinar si alguien viviría en la casa de una persona involucrada en la venta de drogas y con problemas legales, incluso si no pertenece a ese círculo ("el palo"). La mayoría de los consultados respondió negativamente, argumentando que no convivirían con alguien del "palo" ni con alguien que no conocen bien.
Se hizo énfasis en que, si no se pertenece al círculo, no se convive con gente del "palo" y se evita lugares como bunkers o casas de venta de drogas, a menos que se trabaje para ellos, ya que nadie ofrece alojamiento gratuito.