Un devastador terremoto en Filipinas ha dejado hasta el momento 45 muertos y 17 desaparecidos, con una cifra que podría aumentar. La tragedia se agrava por las graves carencias de alimento, agua y refugio que enfrentan los sobrevivientes.
Las rutas de acceso a las zonas más afectadas están bloqueadas, impidiendo la llegada de ayuda humanitaria. Las labores de limpieza y despeje de escombros son intensas para restablecer la conectividad y permitir el acceso de la asistencia.