Natalia se presenta en una joyería con dos broches victorianos heredados de su madre y un reloj Howard que perteneció a un exnovio, con la intención de venderlos para financiar su negocio de comedia musical.
La tasadora identifica los broches como piezas de oro y plata con piedras antiguas, incluyendo diamantes y ônix, y los cataloga como "broches de duelo" típicos de la época victoriana. Se estima el valor de las tres piezas en 9.700.000 pesos.
Natalia se muestra satisfecha con la cotización y solicita que se la anote para poder tomar una decisión. La joyería le proporciona su tarjeta y horarios de atención.