Una persona relata una experiencia de viaje donde se equivocó de día, pensando que era el día de partida cuando en realidad no lo era. Al darse cuenta del error, expresó frustración y deseo de haber sido "matado el cucuclan".
La situación se complicó aún más al no encontrar el pasaporte, lo que generó un conflicto con su pareja, quien le recordó que llevaban casados 40 años y que ella siempre le pedía que no le rompiera las cosas.
Se describe a la pareja como alguien que cree que su pareja se "engancha con cualquiera" y hace todo mal, mientras que la otra persona siente que su pareja ha cambiado desde que se enamoró, pasando de ser libre y divertido a ser comprometido y compañero, pero ahora parece actuar de forma distinta.
La narradora expresa incredulidad ante la situación y menciona que destrabó una preocupación al tener que leer los pasajes de Diego. Se compara a las mujeres de antes que aguantaban maltratos con las de ahora, que no lo harían.