Martín Redrado critica la postura del gobierno de no impulsar la obra pública, argumentando que es una excusa para evitar la corrupción. Propone que la solución es obtener financiamiento de organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial, que ofrecen tasas concesionales y mecanismos de auditoría para garantizar la transparencia.
Señala que la falta de inversión en infraestructura afecta la competitividad del país y la seguridad vial, y que es necesario pensar "fuera de la caja" para reactivar estos sectores, que son cruciales para el desarrollo económico y social.