Los datos de UNICEF revelan una baja en la pobreza infantil en Argentina, que se redujo del 52,7% al 42,3% en los últimos dos años. A pesar de la mejora, la cifra sigue siendo alarmantemente alta.
Un 21% de los niños pobres vive en hogares donde los padres trabajan pero no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. La asistencia social, como la Asignación Universal por Hijo y prestaciones alimentarias, juega un rol importante, aunque se advierte que no resuelve la pobreza estructural. Se destaca la necesidad de generar fuentes de trabajo genuinas y mejorar la educación para erradicar la pobreza de manera sostenible.