Biólogos investigan el comportamiento de una pequeña colonia de pingüinos papúa en Isla Martillo, instalada recientemente. Estos pingüinos son considerados "plásticos" por su capacidad de adaptación a diferentes ambientes.
Se utiliza una cámara trampa para registrar patrones diarios de la colonia, como horarios de salida y regreso de la alimentación, y para evaluar el éxito reproductivo. Esta tecnología permite obtener información detallada a bajo costo.
Se observa que los pingüinos papúa no migran en invierno y permanecen en la colonia. La población ha crecido significativamente desde 1993, cuando solo había una pareja, hasta la actualidad con 25 a 30 parejas nidificadas.