Elías Pichirilo intenta demostrar que le era imposible colocar el arma y los paquetes con droga en la camioneta sin ser visto por Francisco Auque, quien conducía el vehículo. La reconstrucción se centra en la viabilidad de realizar estos movimientos desde el asiento trasero mientras el auto estaba en movimiento.
Pichirilo argumenta que mover los asientos y colocar los objetos debajo de ellos, o en el baúl, habría sido imposible sin que Auque se diera cuenta. La defensa de Auque considera que esta prueba no será favorable para Pichirilo, aunque reconoce su derecho a solicitarla.