Pakistán confirmó haber llevado a cabo ataques selectivos en territorio afgano contra presuntas bases insurgentes, en represalia por una ola de atentados en su país.
El ministro de Información pakistaní, Atulaj Tarar, publicó en X que los ataques precisos y calibrados se dirigieron contra escondites de los cerebros y planificadores pertenecientes a "Fitna al-Khwaraji", matando a 26 insurgentes patrocinados por la India.
Estos ataques se enmarcan en una operación antiterrorista y buscan abordar el conflicto de larga data entre Pakistán y Afganistán, exacerbado por la presencia de grupos insurgentes.