Miguel, padre de Melisa, expresa desconocimiento sobre las actividades de Barrelieri, uno de los nuevos detenidos, a quien solo vio en un par de ocasiones. Lo describe como alguien que trabajaba en la municipalidad de Córdoba y era barra brava del club Instituto.
Miguel enfatiza que su hija Melisa, de 34 años, no tenía deudas ni problemas con nadie. Descarta la posibilidad de un ajuste de cuentas y atribuye lo sucedido a la manipulación por parte de un tercero.