Organizaciones de derechos humanos critican las conversaciones entre Bruselas y los talibanes sobre la deportación de solicitantes de asilo afganos, calificándolas de "línea roja" y un mensaje peligroso para las mujeres afganas.
Argumentan que los talibanes carecen de legitimidad democrática y que cualquier contacto oficial podría ser percibido como un reconocimiento implícito. Las deportaciones son difíciles sin la cooperación de las autoridades talibanas en materia de documentos y vuelos.