La Selección Argentina, liderada por Lionel Messi, generó una jornada de fiesta en Alabama ante 88.000 personas en un estadio de fútbol americano.
El evento marcó la primera vez que se juega fútbol en dicho estadio, atrayendo a fanáticos de todo Estados Unidos, incluyendo argentinos que viajaron largas distancias.
La euforia por Messi fue palpable, con niños luciendo sus camisetas, demostrando su inmensa popularidad mundial.