Se reflexiona sobre el concepto de verdadera libertad, contrastando la idea de caminar sin restricciones con la de tener a Dios en el corazón.
Se relata la experiencia de un joven preso en el penal de Olmos que afirmaba no estar preso porque Jesús lo había hecho libre, mientras que muchas personas en la calle, a pesar de su aparente libertad, se encuentran "presas" de su pecado o vicios.
Se cita la Biblia para afirmar que si el Hijo de Dios libera, se es verdaderamente libre, y que Dios vino para salvar, no para condenar, ofreciendo vida eterna a quien cree en Él.