Un kiosquero, identificado como Nicolás, relató un violento asalto ocurrido hace un mes en Altagracia, Córdoba. Durante el incidente, un delincuente lo atacó con un arma blanca, hiriéndolo en la costilla. Nicolás, legítimo usuario de un arma de fuego, respondió disparando al atacante, quien huyó herido.
A pesar de haber actuado en legítima defensa y de recibir apoyo policial inicial, Nicolás describió el suceso como un "calvario". Afirmó que, si bien no ha recibido amenazas directas de la familia del delincuente, tuvo que dejar su trabajo de seis años en Coca-Cola debido al impacto psicológico del evento. La empresa lo despidió argumentando causas no especificadas.
El kiosco, que Nicolás había construido con esfuerzo junto a su esposa, debió cerrar temporalmente debido a los ataques de pánico que sufría al entrar, lo que provocó una acumulación de deudas. Su esposa también enfrenta problemas de salud, habiendo sido diagnosticada con un nódulo, lo que añade preocupación a la situación familiar, ya que tienen tres hijos pequeños.
Nicolás expresó su frustración al enterarse de que el delincuente, quien lo atacó con un arma tumbera, recibió asistencia de la provincia de Córdoba, incluyendo una prótesis, financiada con impuestos que él mismo paga como contribuyente. El agresor, que intentó robarle y amenazó con un arma blanca, se encuentra detenido y enfrenta cargos por tentativa de robo y tentativa de homicidio.