Se discute la celeridad con la que se elevó a juicio la causa de Nair Galarza, destacando que fue en un tiempo récord.
Un juez, en una conversación "off the record", habría comentado que la joven estaba "muy complicada" y que las pericias psicológicas y psiquiátricas avalaban los hechos, lo que permitió agilizar el proceso.
Se sugiere que la presión mediática y de la justicia pudo haber influido en la rapidez del juicio.
Adicionalmente, se menciona la indignación del padre de Fernando Pastorizzo ante la entrevista de Galarza y su crítica hacia los entrevistadores, como Nati Jota, por no haber leído el expediente.