La inflación en Estados Unidos se aceleró en mayo, alcanzando una tasa anual del 4,2%, su nivel más alto desde abril de 2023. Este incremento se debe en gran medida al impacto en el suministro mundial de energía, derivado de la guerra en Irán, que sigue impulsando los precios al alza.
Los economistas encuestados por FACSET habían predicho este aumento, situando la inflación interanual en un 4,2%. El Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide las variaciones de precios de una canasta de bienes y servicios, refleja esta tendencia alcista.