La coyuntura internacional, marcada por la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Medio Oriente, ha revalorizado el gas argentino como fuente de provisión confiable para Europa. La ubicación geopolítica de Argentina, alejada de conflictos, se presenta como un factor clave para atraer inversiones a largo plazo.
Este escenario favorable se complementa con un cambio de paradigma en la política económica local. La inversión en sectores como la minería y los hidrocarburos se ve impulsada por un nuevo enfoque que prioriza el respeto al derecho de propiedad y a los contratos. Según los analistas, esta seguridad jurídica es fundamental para proyectos de gran envergadura que requieren plazos de 30 años.
En contraste, se menciona que gobiernos anteriores, como el de Alberto Fernández, generaron desconfianza al priorizar la reestructuración de deuda, lo que erosionó la percepción de cumplimiento contractual y desalentó inversiones a largo plazo en sectores estratégicos como la minería y la energía.