Más de 8600 médicos aspiran a 1200 vacantes en hospitales universitarios y de la ciudad de Buenos Aires para realizar su residencia. El examen, que se lleva a cabo en la Facultad de Medicina de la UBA, cuenta con estrictos controles para evitar el fraude, luego del escándalo de copias del año pasado.
Los aspirantes deben ingresar sin teléfonos celulares y solo con una tabla acrílica y lapicera negra. Los teléfonos son escaneados y guardados en bolsas identificadas con un código QR. El examen consta de 100 preguntas de opción múltiple y tiene una duración de dos horas.
A pesar de la alta competencia, se observan faltantes de inscriptos en áreas como terapia intensiva y pediatría. El proceso de selección es muy exigente, y muchos médicos se preparan durante años para acceder a una de las codiciadas vacantes.