Tras la confesión de Nair Galarza, se introduce la figura de Jorge Sonsini, un individuo que se presenta como intermediario para "controlar los daños" y mejorar la imagen de Galarza. Sonsini propone presentarla como víctima de violencia de género.
Esta estrategia es criticada como oportunista, ya que busca limpiar la imagen de quien admitió haber asesinado a su novio, Fernando Pastorizzo.