Se analiza el rol y el aporte de los vicepresidentes en las fórmulas presidenciales argentinas desde el año 2000, comparando diferentes casos y su impacto en los resultados electorales.
Se menciona que la figura del vicepresidente a menudo es vista como un "jarrón chino", con poca injerencia real, pero se destaca a Gabriela Michetti como un caso excepcional de ejercicio del cargo. Se debate si un vicepresidente debe sumar votos o si su rol es meramente complementario.
Se comparan distintas fórmulas: Rossi a Massa no sumó, Cobos a Cristina sumó transversalidad, Pichetto a Macri buscó una señal al sistema, y Villarruel a Milei se considera que sumó muchísimo, aunque se plantea la duda de cuánto de ese porcentaje se debe a la vicepresidenta.
Se concluye que la decisión de quién acompaña en la fórmula presidencial es compleja y depende de la estrategia política del momento, buscando sumar o complementar al candidato principal, y que figuras como Patricia Bullrich podrían ser vistas como la "Villarruel del 2027" para Milei, aunque con mayor autonomía política.