Quienes se oponen a la medida de la Unión Europea sobre deportaciones de afganos argumentan que el bloque debería explorar otras opciones legales sin vulnerar los derechos humanos. Critican que se está utilizando a las mujeres afganas como moneda de cambio.
Desde el regreso de los talibanes al poder, se ha prohibido a las mujeres el acceso a la educación, el ejercicio de la medicina y la participación laboral, además de imponerles restricciones de movimiento y permitir abusos.