Nicolás, un comerciante de 29 años de Alta Gracia, Córdoba, vive una pesadilla tras defenderse de un delincuente que lo apuñaló en su propio kiosco. El hecho, captado por cámaras de seguridad, muestra cómo Nicolás, legítimo usuario de armas, se vio forzado a disparar contra el atacante para salvar su vida.
A pesar de haber actuado en legítima defensa, la vida de Nicolás dio un giro drástico. El delincuente recibió atención médica y una prótesis pagada por el Estado, mientras que Nicolás quedó desprotegido: perdió su empleo en una empresa de gaseosas, le quitaron la obra social y ahora está al borde de cerrar el kiosco que atendía su esposa, quien además está enferma.
La historia de Nicolás, quien trabajaba para mantener a su esposa y a sus tres hijos pequeños, se ha convertido en un símbolo de la desprotección que sufren los trabajadores ante la creciente inseguridad. El miedo y los ataques de pánico lo aquejan, y la empresa argumentó que fue despedido por trabajar en su propio comercio.
Se busca visibilizar su caso para conseguir ayuda. El contacto de Nicolás en Instagram es @kioskomili0.0, para quienes deseen ofrecerle trabajo o apoyo en Córdoba.