La iniciativa europea para desarrollar un caza de sexta generación, destinado a reemplazar a los Eurofighter y Rafale a partir de 2040, enfrenta serios obstáculos debido a discrepancias entre Alemania y Francia.
El principal escollo surge de las exigencias de la compañía francesa Dassault, que reclama el control del 80% del programa, en contraposición al acuerdo inicial que preveía un reparto equitativo entre los socios industriales: Dassault, Airbus e Indra. La ministra de Defensa de España, Margarita Robles, ha expresado su búsqueda de alternativas ante este bloqueo.
El gobierno alemán, a través de su ministro de Defensa Boris Pistorius, calificó la situación como una "apuesta personal" y señaló que, a pesar de los esfuerzos de negociación, la industria no ha logrado superar los obstáculos decisivos. Robles, por su parte, acusó a las empresas de anteponer sus intereses a la autonomía estratégica europea.