Dos embalses vitales en el sur de Irán fueron destruidos tras supuestos ataques aéreos estadounidenses en la ciudad costera de Sirique. Teherán atribuyó los daños a EE.UU., lo que ha dejado a 20 mil personas sin acceso a agua.
Las imágenes del suceso muestran las consecuencias del ataque, y un grafiti en la pared de un tanque de agua reza: "El agua es el pulso de la vida. Mantengamos su flujo sin desperdiciar ni una sola gota". La situación agrava la crisis hídrica en la región.