Argentina se encuentra rezagada en la transformación interna del maíz en comparación con Brasil y Estados Unidos. Mientras estos últimos procesan internamente entre el 70% y 80% de su producción, Argentina apenas alcanza el 30%.
Esta brecha en el potencial de procesamiento y agregado de valor limita las oportunidades de desarrollo y empleo en el sector agroindustrial argentino. Se destaca la necesidad de promover la industrialización del maíz para potenciar su impacto económico y social.