Se repasan las declaraciones de Manuel Adorni ante el Congreso, donde afirmaba haber cumplido con la Ley de Etica Publica y no haber ocultado bienes. Estas declaraciones contrastan con las confesiones posteriores sobre sus presuntas mentiras y omisiones en sus declaraciones juradas.
Se critica la flagrancia de las mentiras de Adorni, calificandolas de "jetoneada" y "bravuconada". Se senala que su comportamiento es "típico de los rotos de los libertarios", que actuan con impunidad y cinismo.
Se concluye que Adorni ha mentido deliberadamente a los diputados y al pueblo argentino, y que sus acciones deberian tener consecuencias graves, mas alla de las sanciones administrativas.