El abogado se muestra convencido de la inocencia de su cliente, basándose en imágenes que lo ubican en el kiosco hasta las 4 de la mañana. Afirma que el fiscal también está al tanto de esta coartada.
Se discute la actuación del abogado defensor y la posibilidad de que, si se descubren pruebas contundentes de la participación de su cliente en una sociedad ilícita, deba renunciar a la defensa. El abogado responde que sería duro, pero mantendría su compromiso con el acuerdo inicial de defenderlo.
Se pone en relieve la importancia de la declaración del imputado y las pruebas en su contra, así como el derecho a la defensa. Se menciona que el abogado tiene un equipo de investigadores que trabajan en el caso.