El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia al derribo de un helicóptero militar Apache por fuerzas iraníes en el estrecho de Ormuz, calificándolo de incidente menor y asegurando que los pilotos se encuentran bien. Esta minimización del hecho contrasta con su previa declaración en redes sociales exigiendo una respuesta contundente al ataque.
Este cambio de tono se produce en medio de complejas negociaciones entre Washington y Teherán para evitar una escalada bélica en la región. El mandatario sembró dudas sobre los detalles del incidente en el Golfo Pérsico, afirmando que son "muy diferentes de lo que piensan", aunque evitó dar precisiones.