Un potente terremoto de magnitud 7,8 sacudió Filipinas, dejando un saldo provisional de 41 muertos, heridos y decenas de desaparecidos. El sismo, con epicentro en el mar cerca de la isla de Mindanao, provocó deslizamientos de tierra y daños materiales significativos.
Las réplicas continúan afectando la zona, dificultando las labores de rescate. Equipos de emergencia avanzan con cautela, y en algunas áreas afectadas, el acceso solo es posible por helicóptero. Hospitales han tenido que atender a pacientes al aire libre por temor a colapsos estructurales.