Las tarifas de transporte solo ofrecen un alivio temporal, y la solución sostenible a largo plazo radica en fortalecer el transporte público. Sin embargo, en zonas rurales, el automóvil sigue siendo la única opción de movilidad, lo que implica que la gente necesita poder costear su uso. La crisis actual no es la primera ni será la última, por lo que es fundamental encontrar soluciones duraderas que fortalezcan la estructura del sistema de transporte y reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles.
Ampliar las redes ferroviarias y modernizar los sistemas de transporte público son inversiones que superan con creces los costos de las reducciones temporales de impuestos sobre el combustible. A pesar de esto, los ciudadanos esperan que sus gobiernos implementen soluciones permanentes que garanticen una movilidad accesible y asequible para todos.