El ejército de Taiwán realizó un ejercicio militar de defensa costera simulando la destrucción de una fuerza invasora china. El entrenamiento, que incluyó el disparo de cohetes y artillería, se llevó a cabo en playas y marismas de la costa oeste, consideradas el punto más probable para un desembarco chino.
El ejercicio, descrito como más realista y con menor tiempo de preparación, se realizó simultáneamente desde ocho posiciones a lo largo de 20 kilómetros de costa. Taiwán está modernizando sus fuerzas armadas y haciendo sus entrenamientos menos predecibles para enfrentar una posible invasión.