Un devastador sismo en Filipinas ha dejado un saldo de 41 personas fallecidas y cientos de heridos. La magnitud del temblor ha provocado la destrucción de hospitales, obligando a los equipos de emergencia a atender a los damnificados a la intemperie.
Las tareas de rescate se desarrollan en condiciones complejas, con centros de salud colapsados o inutilizables, lo que ha llevado a la improvisación de puestos sanitarios en espacios abiertos. La destrucción en algunas áreas es prácticamente total, evidenciando la gravedad de la catástrofe.