La presencia de Donald Trump en el tercer partido de las finales de la NBA entre los Knicks y otro equipo generó gran expectación en Nueva York. El expresidente llegó al Madison Square Garden en medio de un fuerte operativo de seguridad.
Trump fue recibido con silbidos durante la presentación, reflejando la inclinación política demócrata de la ciudad. A pesar de las dudas sobre su fanatismo por los Knicks, se recordó un tweet de 2012 donde expresaba su seguimiento al equipo, confirmando su condición de hincha.
El partido, que culminó con la derrota de los Knicks por 111 a 115, se vio empañado por la controversia de la asistencia de Trump. Algunos analistas sugieren que su presencia podría haber influido negativamente en el resultado, dado el historial de la ciudad y la cercanía a eventos deportivos cruciales.