Se critica duramente la represión policial ocurrida en la Plaza de Mayo, calificándola de "bochornosa" y "dolorosa". Se compara este incidente con la organización de la despedida del Indio Solari, destacando la diferencia en el manejo de la seguridad y el respeto hacia el público.
Se recuerda la tragedia de Olavarría y la muerte de Walter Bulacio en 1991, eventos que marcaron un antes y un después en la relación entre el público de rock y la policía. Se enfatiza que la masividad de los recitales y la tensa relación histórica con las fuerzas de seguridad han sido factores recurrentes en la problemática.