Los compradores en el Mercado Central suelen regatear precios y pedir rebajas, especialmente si la mercadería no luce de la mejor calidad. Sin embargo, la negociación se vuelve difícil cuando hay escasez de oferta.
En situaciones de poca oferta, como con la banana boliviana, los vendedores no pueden reducir precios y la demanda eleva el costo. La escasez de ciertos productos dificulta la baja de precios, incluso al comprar en cantidad.