Puerto Madryn se ha convertido en un punto de encuentro para la ballena franca austral, con una notable presencia en la Península Valdés. Se estima que alrededor de 1.500 ejemplares ya han llegado a la zona, superando las cifras del año pasado. La observación de ballenas con sus crías y de parejas es un espectáculo común.
La geografía de Puerto Madryn permite avistar estos mamíferos marinos directamente desde la playa, lo que facilita su observación. La presencia de algas en la costa es un fenómeno observado, aunque se espera que no afecte a las ballenas, a diferencia de episodios anteriores de marea roja que sí causaron mortandad.