Se destaca la tendencia mundial de proteger la industria nacional, mencionando a la Unión Europea, Francia, China, Rusia e incluso a Trump como ejemplos de políticas proteccionistas.
Se cuestiona por qué Argentina no adopta medidas similares, atribuyendo la resistencia a la falta de comprensión del modelo o a una obcecación ideológica. Se enfatiza que la ignorancia en temas económicos e industriales es más perjudicial que la maldad.
Se advierte que si el modelo económico actual persiste, la industria argentina corre el riesgo de desaparecer, y se aboga por la unidad para defenderla.