El riesgo de lesiones para los jugadores es la principal preocupación ante la posibilidad de disputar el partido en un campo de juego inundado. Un jugador lesionado a pocos días del Mundial podría perderse la competición, lo que representa un daño irreparable tanto para el futbolista como para su selección.
Se cuestiona la decisión de jugar en estas condiciones, especialmente considerando que el evento se realiza a tan poco tiempo del inicio del Mundial. La prioridad debería ser la integridad física de los deportistas, por encima de cualquier interés económico o de espectáculo.