Un predicador relata una serie de milagros de sanación que atribuye a Dios en su vida, comenzando por sus tobillos dislocados, que sanaron permitiéndole conducir largas distancias.
Posteriormente, narra cómo se recuperó de problemas en sus rodillas, incluyendo una rótula rota, y la desaparición de un fibroma con hemorragias, lo cual lo llevó a convertirse al Evangelio.
El predicador enfatiza que estos eventos son pruebas del poder divino y relata una desobediencia a Dios al seguir a un hombre, lo que le causó un gran dolor, pero reafirma su fe y la promesa de Jesús.