El Papa León XIV llegó a Barcelona tras una apretada agenda y un baño de multitudes, incluyendo un encuentro en IFEMA con organizadores de eventos.
El pontífice viajó a la ciudad condal en avión, y se compartieron imágenes del interior de la cabina donde se ve al piloto y copiloto conversando con el Santo Padre.
Los pilotos expresaron su deseo de tener presentes a las familias y solicitaron su bendición, a lo que el Papa accedió. En un tono distendido, el piloto le preguntó si se harían una foto antes de partir y mencionó que le había gustado una frase del Papa sobre la Iglesia de Madrid.
Tras el aterrizaje, el Papa subió a un micro para agradecer la organización, calificando el momento como un "gran honor". El avión, una aeronave de Iberia, fue revisado exhaustivamente por la Guardia Civil con perros especializados antes del viaje, y la tripulación pudo tomarse fotos con el Santo Padre.