El Papa Francisco utiliza un Papamóvil montado sobre un Mercedes Benz 500G con motor V8, elegido por su capacidad para la visibilidad del público y su diseño, que permite al Sumo Pontífice interactuar con la multitud. Este vehículo, aunque no completamente cerrado, cuenta con un blindaje antibalas que protege la parte superior.
La elección de este modelo responde a la transición del Vaticano hacia la movilidad sostenible y eléctrica, aunque para esta gira se priorizó un vehículo con mayor presencia. La seguridad del Papa es una constante, y los Papamóviles están diseñados para ofrecer protección sin aislar completamente al Sumo Pontífice de los fieles.
Se compara este vehículo con los utilizados por Juan Pablo II en Argentina, destacando las diferencias en tecnología y seguridad. El Papamóvil de Juan Pablo II, un Ford 350 adaptado, fue utilizado en un contexto de Guerra de Malvinas y presentaba un blindaje total, a diferencia del actual, más abierto pero con protección específica.