Los rastros de los canes K-9 utilizados en la búsqueda de la menor desaparecida se cortaban en la zona de la escuela y una estación de servicio, lo que dificultaba el avance. Se sospecha que el olor a nafta en el área podría haber desorientado a los perros, impidiendo seguir el rastro.
A pesar de esto, se redoblan los esfuerzos con la llegada de más canes para ampliar el rastrillaje en la zona de Los Molles, donde residía la menor.